ANTECEDENTES:
Como vimos en clases, el servicio de alojamiento responde a una necesidad primaria del turista, respondiendo a ella, es que surge, la industria de la "hospitalidad".
Hospitalidad es la cualidad de acoger y agasajar con amabilidad y generosidad a los invitados o a los extraños. “Hospitalidad” se traduce del griego fi‧lo‧xe‧ní‧a, que significa literalmente “amor (afecto o bondad) a los extraños”. En latín
hospitare,
significa "recibir como invitado". Existen algunas palabras con raíces
latinas que están estrechamente relacionadas como hospital, hospicio y
hostal. En cada una de estas palabras, el significado principal se
centra en un anfitrión que da la bienvenida y responde a las necesidades
de las personas que se encuentran temporalmente ausentes de sus
hogares. Los
requerimientos de un huésped son tradicionalmente alimentación, bebidas y
alojamiento o refugio.

La gente ha viajado un lugar a otro desde hace miles de años, requiriendo tanto de espacios donde pernoctar como para alimentarse. En un principio se
intercambiaba el hospedaje por mercancías.
Pero siglos después, en los caminos fueron surgiendo una
serie de posadas en las que el viajero podía alojarse con
sus caballos y comer a cambio de
dinero. Estos
establecimientos se caracterizaban por las precarias condiciones
sanitarias que ofrecían, ya que solían alojar a los
huéspedes en los establos junto con el ganado. A la vez,
se les ofrecía servicio de
comidas.
En algunos casos, estos lugares de descanso los designaba el Estado, en otros, la Iglesia. Por ejemplo, los "hospicios" en Francia eran manejados por órdenes religiosas, principalmente para los viajeros, al igual que muchos establecimientos en Inglaterra, como es el caso del
Royal Hop Pole, que existe desde antes de
1770 y opera aún en la
actualidad.
Pero es a raíz de la Revolución
Industrial, cuando los medios de
transporte
experimentan una vertiginosa evolución, que las personas empiezan a
desplazarse masivamente de un lugar a otro. En un principio, los viajes
están destinados sólo a comerciantes y a las clases
más adineradas, que empiezan a salir de vacaciones fuera
de sus ciudades y exigen unos establecimientos acordes a sus
posibilidades. Y para que todo esto sea posible, es necesario el
surgimiento de una serie de establecimientos donde los viajeros
puedan comer y pernoctar, es el nacimiento de la
hotelería propiamente dicha.
En un principio surgen hoteles y restaurantes de lujo al
alcance de las clases acomodadas que cobran unas tarifas que son
imposibles de pagar para los demás, pero con el
surgimiento de las clases medias, comienzan a surgir otros lugares más modestos y
al alcance de todos los bolsillos.